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lunes, 27 de octubre de 2014

ORELLAN-MONTES DE VALDUEZA-PEÑALBA Octubre 2014

Los que recorremos los Caminos Jacobeos nos encontramos que,  del camino principal,  se derivan otras rutas de no menos valor y, frecuentemente, de mayor dificultad. Eso me llevó el pasado Junio a acercarme desde Soncillo hasta las Hoces del Río Ebro. Una experiencia para repetir y que tengo pendiente de compartir con mis seguidores.

Hace unos días decidí hacer la que va desde el Mirador de Orellán hasta Peñalba de Santiago, en el Valle del Silencio, aprovechando que el Camino de Invierno pasa por Las Medulas.
saliendo el sol

El propósito de esta ruta, aparte de disfrutar de los valores paisajisticos que acompañan al caminante, es asomarse al espectáculo incomparable de Las Medulas vistas desde una altura superior a las mismas. El Mirador de Orellán, a 990 mts. ofrece un lugar ideal para disfrutar de esa maravilla natural, producto del ingenio de los romanos para extraer el oro del lugar, y que las fotos no hacen justicia.
Mirador de Orellan

El pueblo de Las Medulas al fondo
El Monasterio de Montes de Valdueza y la Iglesia de Peñalba, son otros dos lugares dignos de ser visitados, cuya existencia es debida al lugar que ocupan, el llamado Valle del Silencio. No imagino a nadie que lo visite, irse de buena gana. Es un lugar donde la calma y el sosiego son una cura para las inquietudes actuales. Los relatos indican que el re-fundador del Monasterio de Peñalba, hoy reducido a simple Iglesia, se retiró a estos parajes huyendo de la actividad que le requería ser Obispo de Astorga. Estamos hablando del 900......
Vista de Las Medulas

La ruta se inicia en el Mirador de Orellan, a 990 mts. bajando desde esa altura hasta los 770 donde esta el pueblo y desde donde arranca realmente la  senda, que pasa por delante de una ermita
Ermita a la salida de Orellan
abandonada a la salida y nos adentra por bosques de madroños, que nos permiten un abundante desayuno, y de castañares que seran nuestros compañeros de viaje hasta alcanzar los mil metros.  A 2 Km. de Orellán, llegaremos a un puente precario donde el camino se bifurca en dos ramales.Si se toma el que pasa por encima del puente, es mas largo, y termina desembocando en una carretera asfaltada que, al cabo de 1 km, te deja en el desvío a Voces, a unos 4 kms, en pendiente.
Si se toma el de la izquierda, escondido, es más corto, más pendiente y te deja a la entrada de la aldea, enfrente de la Fuente de Currelos,


(42º 27 793N / 6º 43 035S) según nos informa un vecino.

Saliendo de esa aldea rural, parte una senda a la derecha que sin dejarla nos va elevando, bordeando  las Peñas de Ferradillo,
Peñas de Ferradillo
hasta situarnos en los 1500 metros debajo de la única antena de telefonía que existe a la vista.
Al fondo, la antena de referencia
A esa altura el  GPS marcaba 20kms. Todavía queda llegar al Campo de las Danzas y bajar a Montes. Al llegar a esa aldea el GPS marcaba 33.7 kms. empleando un total de nueve horas, descontando descansos.
Las Peñas quedan detras.....


Después de rodear las Peñas de Ferradillo el camino no ofrece mayores dificultades que su largura y altura ya que le exposición al sol se deja notar. Menos mal que hay una fuente  (42º 27, 41.N / 6º 40, 505S) de agua potable y asientos donde descansar.

Al llegar al Campo d las Danzas, puedes optar por seguir la señalización o bajar por la carretera hasta llegar al punto (42ª 27 506N / 6º 37 260S) a mano derecha, de donde parte la senda que nos dejará en Montes al cabo de 8 kms. y una vez pasada la collada, dejando a nuestra derecha y a la espalda la imponente altura de la Aquiana, con su ermita en la cúspide. Subir supone salvar un desnivel de mas de 300 mts. que a estas alturas del camino el cuerpo se resiste a hacer, pero  queda en la mente el recuerdo de las vistas que desde ese otero, aislado, debe de facilitar. Quizá tengamos ocasión de volverlo a intentar desde una mayor proximidad.


Es recomendable asegurarse de que La Cantina de Montes,
Montes

Interior de La Cantina
único lugar donde comer en toda la ruta esté abierta. La llevan Sara y su marido, (987695194) que harán todo lo posible por atenderos, pero no os podrán facilitar alojamiento. Para ello hay que seguir hasta Peñalba, donde también es necesario apalabrarlo pues entre ambos lugares hay mas de dos horas de camino y según la estación del año, se puede echar la noche, con la particularidad de que Montes  no tiene cobertura de móviles, por lo menos al día de hoy.
Peñalba, al fondo.

Una vez descansados, al día siguiente seria imperdonable no visitar la cueva que habitó San Genadio.
Interior cueva San Genadio
Es una rutita para hacerla muy despacito, percibiendo como,  aquí,  el tiempo tiene otra dimensión. Los minutos tienen contenido, parecen horas y las horas días. Los notas pasar.  Mientras, el rumor del río  Oza te arropa,
Rio Oza
 junto con los gorjeos de los pájaros, sintiéndote parte del entorno...

Peñalba
Es la segunda vez en mi vida que visito estos lugares, y las sensaciones positivas se repiten. Espero regresar....
Peñalba



(No os corteis y dejarme vuestros comentarios....Gracias)

lunes, 26 de mayo de 2014

EL VIEJO CAMINO (VI Y ULTIMO)

"He visto cosas que vosotros no creeríais...."  No podía imaginarme que tras las palabras y advertencias de los iniciados en esta ruta se escondía no solo las etapas más duras sino las más bellas, aquellas que solo puedes decir -"aquí me quedo, no me vengáis a buscar....." rindiéndote a la majestuosidad del entorno.

Como anuncié, he realizado los últimos kilómetros que quedaban para finalizar este Viejo Camino de la Montaña. En el momento de redactar estas impresiones, bailan en mi mente los territorios por los que he cruzado tratando de recordar alguno que me haya impactado tanto como este último tramo. Acuden a mi memoria, sobre todo, el Valle de Mena y Ojo Guareña. creo que se me juntan ambos en la retina, dando como resultado el Campo de Santiago.....

Ya, en el inicio del viaje, cuando tomas tu asiento, notas como el ánimo se relaja. Abandonas las tensiones acumuladas, liberas la imaginación y te predispones a aceptar los avatares que la nueva aventura tenga dispuestos. Atrás quedan los días inciertos que precedieron a la despedida de un ser muy querido cuya partida, no por prevista, fue menos triste ante la evidencia de su futura ausencia física.

Este vez tocaba recorrer las comarcas de Omaña y Vallegordo, regadas por los ríos homónimos,  para enlazar con el valle del Boeza, al otro lado de la sierra de Gistredo. Comarcas todas ellas aisladas en la media-alta montaña de León. Los Astures fueron sus habitantes, pero fueron los romanos los que dejaron más patentes sus asentamientos y obras hidráulicas para la explotación de los ríos auríferos que regaban los valles. La carretera que a lo largo de los 27 kms. que separan Pandorado de Fasgar, se asienta sobre una antigua calzada romana. Un rosario de aldeas, minimamente pobladas,- no superan los 50 habitantes -, van jalonando el camino, sin nada que ofrecer al rutero. Solo en Cirujales, reconocían tener un Bar que abría de 12 a 1 del mediodía.
Iglesia del Salvador - La Omañuela

No obstante este aislamiento, donde las espadañas de las iglesias están enmudecidas y solo se las oye, algunas, en verano, las aldeas se ven cuidadas, denotando cierta actividad.
El Castillo - Fortaleza de Benal
 El Castillo, con su castillo de Benal y su Ermita del Cristo, unidos ambos por historias inquisitoriales. Vegarienza, y sus casas de grandes balconadas. Del buen carácter de sus gentes y de su hospitalidad es ejemplo Villaverde de Omaña, donde se franqueó la entrada a la vivienda para que  pudiera comer como cristiano, bien asentado y en mesa y no con el cuerpo forzado y en desequilibrio sobre una mala piedra del camino....

Siguiendo el camino, se pasa Marzán, no sin admirar su austero humilladero. Pronto llega otra aldea, Barrio de la Puente - por el impactante puente romano - que más parece una urbanización dada la calidad aparente de sus casas. Incluso la Ermita de Jesús Nazareno, impone por su grandeza blasonada. Otro ratito y llega Posada de Omaña, de donde parte la romería de la Virgen de la Casa hasta la Ermita de Peñafurada, situada en el collado por donde los peregrinos pasaban al Bierzo por Tremor de Arriba,  una de las variantes de este Viejo Camino.
Vegapugin - Puente romano 
A estas alturas, este relator va notando que entra en reserva, empieza a necesitar llegar a lugar amigo, donde le ofrezcan casa y puchero caliente. Lo siguiente es Vegapujin, con su puente romano y restos de la antigua calzada que anteriormente mencionábamos. Hay un indicador de Bar, pero solo abre en el verano....Por el camino de la izquierda, de tierra, al final de una cuesta, se va abriendo lentamente ante los ojos,  Fasgar.

Llegando.



Fasgar es donde finaliza casi todo: la etapa, el valle Gordo, la carretera... para dar paso al descanso, a la buena acogida, al bienestar dentro de una arquitectura típicamente alto-leonesa, atravesada por un río truchero, y habitada por gentes amables y acogedoras. Un lugar que invita a quedarte y disfrutar de la vista de las cumbres que la rodean, a la sazón todas nevadas,  con alturas superiores a los dos mil metros. Creo que es un acierto que estén construyendo un Hotel.

Fasgar
Rio Gordo


Fasgar - El Tumbaron
Cumbres que será preciso ascender, aunque no coronar, para llegar  al Campo de Santiago, después de pasar por el Collado de Campo donde eres recompensado por el espectáculo de un valle glaciar, anchuroso, verde, atravesado por el río Boeza en sus primeros pasos - antes de transformarse en impetuoso torrente -, rodeado por cumbres nevadas como el Tumbarón, el Catoute, Peña Cefera, las Peñonas, formando un circo y dando contraste al intenso verde del valle y no menos intenso azul del cielo.  El ánimo queda suspendido ante tanta belleza....y solo acierta en desear  quedarse para no perder ni un segundo de contemplación, olvidándose de las huellas de oso vistas en la subida.
Huellas de osos 
Vista del Valle
Vista desde el Collado de Campo


En su muy bien cuidada Ermita de Santiago,  se reunen cada 25 de Julio las gentes de Fasgar y de Colinas para celebrar la derrota del caudillo Almanzor. Por lo que me cuentan,  todo el valle se llena de tiendas de campaña, se encienden hogueras por la noche, se vuelven a relatar viejas historias y confraternizan ambos pueblos, mientras sus viejos e históricos pendones vuelven a ondear, orgullosos.
Ermita de Santiago
Interior Ermita Santiago

Después de un prolongado y merecido descanso, se hace preciso iniciar el descenso hacia Colinas del Campo de Martín Moro Toledano, que así es el nombre completo de esta aldea casi medieval. A ella se llega bajando por una larga (9Kms) senda  pedregosa, muy húmeda, no en balde va paralela al curso del río, el cual  cruza en varios puntos mediante pasarelas de troncos, precarias e incluso diría, en algún caso, arriesgadas, no aptas para épocas de crecida, cosa a tener en cuenta si alguien piensa en realizar este tramo.
Pasarela

Colinas
Sorprende lo cuidada que esta esta aldea, a la salida de la garganta , y más sorprende todavía, y se agradece ¡y como!, que tenga un Bar-Restaurante abierto. Esta calificada como Conjunto Histórico-Artístico y es una delicia pasear por sus calles, es viajar a otras épocas.
Colinas

Una vez satisfechas las necesidades energéticas,  me despido de Colinas pasando por debajo del Arco de la Ermita de Santa Dorotea, puerta de salida de la aldea,  rumbo a Igueña.  Es un "pequeño" paseo de siete kilómetros, por senda ancha y cuesta abajo, a través de bosques de castaños, abedules y demás abundante vegetación que ameniza el transito de un cuerpo ya cansado y demandando reposo. Igueña recibe al viajero con una bonita plaza  ajardinada, a orillas del Boeza que la atraviesa, donde un Bar, abierto,  le ofrece recuperar fuerzas antes de localizar sitio donde cenar y dormir.

De Igueña solo se puede salir por pies....no existe ningún medio de locomocion, ni taxis. 

El resto hasta Ponferrada es una sucesión de pequeñas aldeas, de las que cabe mencionar  Labaniego con la construcción típica del Bierzo, la Iglesia de Santiago del siglo XVII y sus monumentales acebuches protectores. Dada la longitud de esta etapa, es un buen sitio para finalizarla y descansar, desdoblándola hasta Congosto al día siguiente, para terminar en Ponferrada.

He acabado este Viejo Camino. Lo empecé sin pensar que lo iba a terminar, lleno de curiosidad por lo que me iba a encontrar, recelando de los animosos comentarios que  me fueron hechos por Marta y Adolfo en Cádiz. Ya se sabe que no puedes creerte todo lo que te cuentan....Pues bien, fueron muy modestos comparados con la realidad de lo visto y vivido. Me ayudó a decidirme la lectura del libro del Profesor José Fernández Arenas, "El Viejo Camino de Santiago". Para mi ha sido una aventura donde nunca me he encontrado solo, a pesar de lo poco transitada que está esta ruta. Siempre he encontrado una mano amiga que me ha dado acogida, conversación y orientación cuando la he necesitado. El entorno, siempre cambiante, no permite sentirte aislado, obligando a fijarte en todos los detalles y agentes que van dando forma al variopinto paisaje que vas cruzando. No en balde atraviesas una de las zonas mas deprimidas del país, y a pesar de todo muestra el carácter recio de las gentes de la montaña, acostumbradas a sobrevivir.

Este relato termina aquí. He pretendido dar a conocer mis impresiones, intentando trasladarlas al lector. Si con ello consigo que este Camino Jacobeo sea conocido, frecuentado y disfrutado, me daré por satisfecho.
"He visto cosas......"



(Ver anteriores I, II, III, IV y V)

Tambien es recomendable ver http://rsas0010.blogspot.com







lunes, 28 de octubre de 2013

RUTA CIRCULAR DE CHOVAR (27.10.2013)

El domingo pasado fui invitado a transitar por esta ruta. Cuando me dieron los detalles, sucintos y por encima, no me podía imaginar que me iba a encontrar con una escuela de montañismo en 10,5 kms., en un parque temático en realidad, a juzgar por las obras que nuestros antepasados nos han ido dejando, sumado todo ello a una orografía en extremo variada, diría que incluso torturada. Tan pronto pasabas del sendero de tierra normal, a remontar un barranco, pedregoso, escalonado, con abundancia de piedra suelta, para desembocar en un  sendero encementado que te conducía a un cortafuegos, a modo de avenida que te permitía disfrutar de unas panorámicas amplias, tan amplias que vislumbrabas el Penyagolosa por un lado o el mar y el Grao de Castellón, al cambiar de vertiente.

Por situar al lector, Chovar es un pueblo de origen morisco, como tantos que conforman el mosaico de esta Comunidad, a 415 mtros., en el Parque natural de la Sierra Espadán y en la comarca del Alto Palancia. Nada mas salir de la población, en cuesta, accedemos al pantano de Ajuez, del siglo XII, árabe por los cuatro costados, hoy día reconstruido pero que todavía  han salvado una parte que da fe de sus orígenes.

Pantano de Ajuez
Sigue la ascensión, a través de bosques de pinos y alcornoques, acompañados de madroños, brezales, helechos y otras especies mediterráneas, vegetación que no nos abandonará a lo largo de todo el recorrido, hasta alcanzar la entrada de la mina de cinabrio. Para llegar aquí hemos rodeado diversas formaciones rocosas, que a modo de centinelas iban jalonando nuestra ascensión. Por las imágenes puede verse que ofrecen paredes ideales para practicar la escalada.



 

Estas minas fueron abandonadas al parecer en los años 70 del pasado siglo (jo, como suena de lejano...) pero todavía tiene expuestas alguna vagoneta, que hace las delicias de los niños, (y no tan niños),


 los raíles, la entrada superior a la mina (ascensor incluido) y la entrada y salida inferior, por la cual se puede acceder a sus entrañas, provistos de las adecuadas y necesarias linternas,  hasta una distancia de 80/100 mts. de la boca,  todo lo cual hace que sean visitadas por colegiales y adultos, algunos de los cuales esa aventura le hace recordar sus tiempos de espeleólogo......


Aquí hicimos la primera parada para almorzar y reponer fuerzas. Habíamos recorrido unos 2,5 kms. y ascendido 200 metros. Estábamos a mitad de camino de la cumbre.

De la visita al interior de la mina nos llevamos el susto de un mal paso de uno de los componentes del grupo. Al principio pensamos que era un esguince y que no podría continuar, pero fue evolucionando a mejor quedando en una torcedura. Cabe resaltar el movimiento de solidaridad que surgió, ya que de inmediato salieron geles y cremas traumatológicas diversas,  de esos bolsos femeninos que tantos nos asombran a los varones...(¡que llevaran ahí!), gasas, vendas, y manos expertas que lograron reducir o mitigar la inflamación. Finalmente, el afectado, encaro la situación, reanudando la marcha con buen ánimo, pudiendo salir de la mina por sus propios medios.

Afortunadamente el sendero se hizo más abierto, era un cortafuegos, lo que le permitía asentar mejor el pie, y a los demás disfrutar de las amplias panorámicas que se nos iban ofreciendo. En las cercanías, coronada por la antenas y repetidores telefónicos, teníamos el monte Eslinda. Desde la lejanía, nos saludaba el Peñagolosa.

 Al cambiar de vertiente, se adivinaban las grúas del Puerto de Castellón y toda la llanada litoral. Solo estábamos a 20 kms. del mar.


 Nos quedaba poco para hacer el ultimo esfuerzo, un fortísimo desnivel, nos permitió alcanzar el pozo de nieve que, medio oculto, nos estaba esperando.


Estos pozos son característicos a lo largo de todo la Comunidad Valenciana. Aunque su origen se atribuye a los romanos es en los siglos XVIII y principios del XX cuando mas relevancia tienen, ya que es la fuente de obtención de hielo para la conservación de alimentos y fabricación de helados. Recogían las nevadas del invierno y en verano iban sacando el hielo formado para transportarlo al llano.

Admirablemente, a algunos, aún les quedaron fuerzas para subir a la cúspide del nevero para hacerse la fotico....Una vez recuperados, ascendimos los pocos metros que nos separaban de la cumbre, a 830 metros, distancia que nos permitio cruzar y observar las linea de trincheras defensivas que se construyeron en la guerra del 36.




Desde esa cima, los 5 kms. restantes, hasta el pueblo, es una senda, cuesta abajo, sin más accidente que el propio pantano de Ajuez. Hemos salvado 415 mtros.de desnivel con un ángulo de inclinación elevadísimo. Felizmente llegamos todos. "Tomamos" el bar del pueblo y dimos buena cuenta de los diversos "fondos de armario" que nuestras mochilas atesoraban, complementandolo con algunas cervezas, cafeses y otros nobles apellidos. Mención especial para la malvasía y las rosquillas.....



Otro día os hablaré de las agujetas...uffff  

Nota: He tomado prestadas algunas fotografías de un buen amigo,  mucho mejor fotografo que yo. Gracias.