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sábado, 20 de marzo de 2010

CAMINO ARAGONES. CRONICA DE UN VIAJE AL INTERIOR.






¡Hola, amigos!, participad de mis pensamientos y andanzas; hoy os voy a comentar mis impresiones sobre la última ruta realizada: el Camino Aragonés, desde Somport a Sangüesa. Es parte del proyecto que quiero desarrollar este año Jubilar. Mi Camino estará dividido en cuatro tramos de los cuales este es el primero y el más conocido. El resto, los dos intermedios son casi desconocidos y el último, por el estilo del Aragonés. Tengo el propósito de transitarlos cada uno en una estación diferente para saborear todos sus colores, sabores y músicas.....
En el primero, meteorologicamente he tenido un gran acierto pues ha lucido el sol y no ha llovido, pero a hecho un cierzo que te encogía todo lo noble que no tuvieras bien resguardado.....Ese molesto accidente, lejos de ser un freno era un acicate, ya que te alentaba a llegar pronto a sitio resguardado, aunque implicara un mayor esfuerzo. La recompensa era más satisfactoria.
Los albergues abrían para ti, con todos sus servicios limpios, de primera mano y con detalles como en uno de Jaca,  donde te ofrecían plumón para abrigarte en lugar de mantas.....¡un lujo, para un peregrino! Y eso que en todos, la calefacción te aseguraba un descanso placentero.
El camino supone una total ruptura con la rutina habitual urbanita. El madrugón matinero y el consiguiente esfuerzo rutero, conjugado con la soledad de los albergues, constituyen ingredientes esenciales para ir desarrollando un viaje al interior. Cuando llegas, comes lo que te ofrecen ¡y te sabe tan rico!...El silencio que te rodea,  permite dedicar la tarde a una reparadora siesta. Administras tu tiempo, que es, en definitiva, lo que te proporciona armonía y facilita que las reflexiones sean más equilibradas.
Los contactos personales son escasos, pero cuando llegan son abiertos y cordiales. Eres el viajero inesperado, el que da razón de ser a la existencia del albergue y a los trabajos tomados para su conservación. Y "el otro" es tu destino natural: lograr el encuentro final, el acogimiento que nos hará felices, después de superar la dureza del camino....En el mismo, a veces, aparecen seres que te prestan el apoyo   que precisas y que no dudo en considerar como enviados por esa fuerza superior que a todos nos une, llámala como quieras. Son providenciales. Te ayudan, sonrien y desaparecen.....dejando un agradecido recuerdo.
Paisajisticamente, no defrauda. Al realizarla a finales del invierno todas las cumbres estan nevadas (Collarada, Aspe, Oroel...) y desmelenadas, por los fuertes vientos que las azotan, ofreciendo un espectáculo original y cambiente. Más abajo los bosques ofrecen su cara más menesterosa. Estan pendientes que el  DISEÑADOR SUPREMO  les traiga los ropajes de primavera-verano. Ahora los colores son opacos; las ramas desnudas, ateridas, presas de la helor, transformándose en "arboles de hielo"...los grises imperan sobre los verdes. Contrariamente a lo que se pueda pensar, estos bosques estan habitados, no siendo extraño ver ardillas u otros pequeños roedores que ofrecen oportunidades a sus depredadores desde el aire, como los milanos, aguilas ratoneras, etc. No faltan buitres, invitándonos con su vuelo, a detener el paso para tratar de entender la partitura que escriben en el aire. 
Nuestro caminar nos lleva a pisar calzadas romanas, cruzar puentes medievales, visitar iglesias o habitar edificios cuyo origen datado nos hace evocar la dureza de la existencia en otros tiempos. Los cantos gregorianos del Monasterio de Leyre son una buena muestra de ello.       

         A propósito he querido dejar para lo último el tema gastronómico, porque creo que esa es una faceta que, como otras cosas de la vida, debe ser cada cual el que la explore y la disfrute. Solo quiero dejar indicado que las tierras que atravesamos, por su frialdad ambiental, ofrecen comidas contundentes, bien regadas con buenos caldos. Entrando en Navarra, nos encontramos con el compromiso de elegir dónde tratan mejor los materiales que la naturaleza nos brinda.....Dejo una pista y una dirección: CAFE IRUÑA, de Pamplona.