


4ª Etapa. Campomames-Olloniego-Oviedo. 40Kms.
Amaneció el día como acabó: lluvioso, con esa lluvia mansa y persistente que cala todo aquello que toca.....Dicen que detrás del lado malo, siempre hay un lado bueno, el ying y el yang, y en este caso el lado bueno fue conectar con otros peregrinos amigos que residían en Oviedo y a los que no habia vuelto a ver desde hacia dos años. Encantados se ofrecieron a venirme a buscar y hacer lo que quedaba de camino, en coche. Y asi fue, con ellos visité Santa Cristina de Lena, Iglesia prerromanica, del siglo IX, que te asombra. Crees que lo has visto todo en rómanico y siempre surge algo que te sorprende y ésta, junto con las de los alrededores de Oviedo pertenecen a esta categoría. Uno lamenta ser profano en estos menesteres y por ello no poder describirla, pero lo que si, más, me dejó impresionado fueron dos pequeñas ventanas con columnas románicas y el mínimo pórtico, mas parecido a una garita por sus dimensiones, con dos bancos de piedra para el recogimiento del cansado peregrino que a su protección se acoge. Hay que decir que esta situada en la cima de un otero de fuerte pendiente, por donde pasa el Camino. Su continuacion supone volver a bajar al valle, atravesar Pola de Lena y luego empezar a subir al Alto del Padrún hasta llegar a Olloniego. Llegar hasta este Alto exige un notorio esfuerzo que se ve recompensado por las vistas que ofrece sobre el valle y por la ocasión que te ofrece el lugar de reponer fuerzas en el Bar que existe a la salida. A partir de aqui el Camino se va acercando a Oviedo ladeando por los varios oteros y lomas que rodean la ciudad, sin ofrecer mayores dificultades. En mi caso como ya deje dicho, gracias a mis amigos, la llegada a Oviedo fue menos trabajada, pero lo gané en ahorro de mojadura.
Olloniego es una bella población, sorprendente por lo colorida y cuidada que está. Esperas una poblacion de tonos grises, por la humedad y las pizarras, y te encuentras que algunas calles las han adoquinado a dos colores, los balcones tienen flores y las paredes lucen alegres tonalidades. Ningún problema para encontrar alojamiento y abundancia de Bares donde degustar sidrinas y demas exquisiteces de la zona. Totalmente recomendable la parada y dejar los últimos 10Km. hasta Oviedo para un siguiente día.
De Oviedo no puedo decir más que elogios e invitar a que cada uno de la descubra. Quiero destacar, pues ese era el objeto de mi Camino la visita al Salvador, en la Catedral. Es una talla rómanica de 1,50, policromada, de pie, dando la bienvenida a los peregrinos con la habitual posicion de los dedos en las imagenes de Jesucristo de la época. Esta situada a la derecha del altar mayor, contra una columna. Impresiona.....
Con esta visita, cumpli el ritual de "visitar al Señor antes que al criado" aunque en mi caso, era una visita debida por lo menos cuatro veces....
Sobre la Senda del Oso solo puedo decir que es una verdadera maravilla. Es una Via Verde, por la que circulaba en tiempos un tren minero que unia el valle de Quiros con Trubia. Hoy día es una senda por donde pueden circular las bicicletas y que tiene dos ramales: uno que va al desfiladero de las Xanas y otro hacia el valle de Teverga. Todo está en territorio de osos, aunque éstos no suelen hacerse presentes.
El tramo que recorrimos junto con Carlos y Jacinta, mis amigos, fue el que llega hasta Barzana desde Proaza, unos 16Kms. todo a orillas del rio Viescas, cruzándonos con varias cascadas, y andando todo el rato bajo un dosel forestal. Flores de todo tipo y un frescor en el ambiente, que no hacia fatigosa la caminata. Tuvimos ocasion de admirar el Tejo Milenario de Bermiego, cuyo tronco, para abarcarlo, son necesarias 6/7 personas.
Aprovechando un descanso reparador, pudimos contemplar el embalse de Valdemurio, donde toda la grandeza del entorno se reflejaba en sus aguas. Más adelante visitamos la iglesia de San Pedro de Arrojo, donde destaca el escudo de la "Casa de Quirós" y su lema "después de Dios, la Casa de Quirós" otorgado por un Monarca salvado de morir, por un noble de esa Casa.
Después de atravesar un puente de madera, bajo el cual pasaba el río, fuerte y bravío en esos días, imagino que más calmo y refrescante en verano, llegamos a Barzana, destino final de nuestra andadura.
Para otra ocasión dejo el visitar el desfiladero de las Xanas y recorrer el tramo que va hasta el valle de Teverga.
Con esa conformidad que da el saber que has hecho lo que debías, has disfrutado de la amistad, de la naturaleza, de la soledad, de ti mismo, me despedí de los amigos y de los paisajes, con la seguridad de que nos vamos a volver a encontrar y compartir nuevos tiempos y experiencias.
Y a los eventuales lectores de estos relatos, animarlos a realizar este Camino. No les defraudara.
Amaneció el día como acabó: lluvioso, con esa lluvia mansa y persistente que cala todo aquello que toca.....Dicen que detrás del lado malo, siempre hay un lado bueno, el ying y el yang, y en este caso el lado bueno fue conectar con otros peregrinos amigos que residían en Oviedo y a los que no habia vuelto a ver desde hacia dos años. Encantados se ofrecieron a venirme a buscar y hacer lo que quedaba de camino, en coche. Y asi fue, con ellos visité Santa Cristina de Lena, Iglesia prerromanica, del siglo IX, que te asombra. Crees que lo has visto todo en rómanico y siempre surge algo que te sorprende y ésta, junto con las de los alrededores de Oviedo pertenecen a esta categoría. Uno lamenta ser profano en estos menesteres y por ello no poder describirla, pero lo que si, más, me dejó impresionado fueron dos pequeñas ventanas con columnas románicas y el mínimo pórtico, mas parecido a una garita por sus dimensiones, con dos bancos de piedra para el recogimiento del cansado peregrino que a su protección se acoge. Hay que decir que esta situada en la cima de un otero de fuerte pendiente, por donde pasa el Camino. Su continuacion supone volver a bajar al valle, atravesar Pola de Lena y luego empezar a subir al Alto del Padrún hasta llegar a Olloniego. Llegar hasta este Alto exige un notorio esfuerzo que se ve recompensado por las vistas que ofrece sobre el valle y por la ocasión que te ofrece el lugar de reponer fuerzas en el Bar que existe a la salida. A partir de aqui el Camino se va acercando a Oviedo ladeando por los varios oteros y lomas que rodean la ciudad, sin ofrecer mayores dificultades. En mi caso como ya deje dicho, gracias a mis amigos, la llegada a Oviedo fue menos trabajada, pero lo gané en ahorro de mojadura.
Olloniego es una bella población, sorprendente por lo colorida y cuidada que está. Esperas una poblacion de tonos grises, por la humedad y las pizarras, y te encuentras que algunas calles las han adoquinado a dos colores, los balcones tienen flores y las paredes lucen alegres tonalidades. Ningún problema para encontrar alojamiento y abundancia de Bares donde degustar sidrinas y demas exquisiteces de la zona. Totalmente recomendable la parada y dejar los últimos 10Km. hasta Oviedo para un siguiente día.
De Oviedo no puedo decir más que elogios e invitar a que cada uno de la descubra. Quiero destacar, pues ese era el objeto de mi Camino la visita al Salvador, en la Catedral. Es una talla rómanica de 1,50, policromada, de pie, dando la bienvenida a los peregrinos con la habitual posicion de los dedos en las imagenes de Jesucristo de la época. Esta situada a la derecha del altar mayor, contra una columna. Impresiona.....
Con esta visita, cumpli el ritual de "visitar al Señor antes que al criado" aunque en mi caso, era una visita debida por lo menos cuatro veces....
Sobre la Senda del Oso solo puedo decir que es una verdadera maravilla. Es una Via Verde, por la que circulaba en tiempos un tren minero que unia el valle de Quiros con Trubia. Hoy día es una senda por donde pueden circular las bicicletas y que tiene dos ramales: uno que va al desfiladero de las Xanas y otro hacia el valle de Teverga. Todo está en territorio de osos, aunque éstos no suelen hacerse presentes.
El tramo que recorrimos junto con Carlos y Jacinta, mis amigos, fue el que llega hasta Barzana desde Proaza, unos 16Kms. todo a orillas del rio Viescas, cruzándonos con varias cascadas, y andando todo el rato bajo un dosel forestal. Flores de todo tipo y un frescor en el ambiente, que no hacia fatigosa la caminata. Tuvimos ocasion de admirar el Tejo Milenario de Bermiego, cuyo tronco, para abarcarlo, son necesarias 6/7 personas.
Aprovechando un descanso reparador, pudimos contemplar el embalse de Valdemurio, donde toda la grandeza del entorno se reflejaba en sus aguas. Más adelante visitamos la iglesia de San Pedro de Arrojo, donde destaca el escudo de la "Casa de Quirós" y su lema "después de Dios, la Casa de Quirós" otorgado por un Monarca salvado de morir, por un noble de esa Casa.
Después de atravesar un puente de madera, bajo el cual pasaba el río, fuerte y bravío en esos días, imagino que más calmo y refrescante en verano, llegamos a Barzana, destino final de nuestra andadura.
Para otra ocasión dejo el visitar el desfiladero de las Xanas y recorrer el tramo que va hasta el valle de Teverga.
Con esa conformidad que da el saber que has hecho lo que debías, has disfrutado de la amistad, de la naturaleza, de la soledad, de ti mismo, me despedí de los amigos y de los paisajes, con la seguridad de que nos vamos a volver a encontrar y compartir nuevos tiempos y experiencias.
Y a los eventuales lectores de estos relatos, animarlos a realizar este Camino. No les defraudara.