Hago una pausa en mi retiro vacacional para poner negro sobre blanco mis reflexiones en relación con mi nuevo status familiar: he sido abuelo de dos magníficos varones.
Me preguntan los allegados, familiares y amistades, si estoy emocionado y confieso que no, que no me emociona el hecho biológico de la reproducción humana. Me podrá producir ternura el desvalimiento de la nueva criatura y tranquilidad al saber que mi linaje tiene continuidad....Hoy día con tanta información, todos sabemos como evoluciona el embrión y el misterio que lo envolvía se ha transformado en asombro ante la maravilla que es la naturaleza...
Como personitas que comparten alguno de mis genes, espero ver como evolucionan en la confianza de adivinar o entrever algún rasgo que me sea familiar, pero con la seguridad de que ellos son seres con vida propia, capaces de tomar sus propias decisiones y destinados ha luchar en un tiempo diferente al que yo he vivido.....con todo lo que eso supone.
Dicen que del viejo, el consejo.Lo malo es que se escucha cuando el interesado en oírlo va para mayor, con lo cual mi confianza en que escuchen, y acepten, lo que yo tenga que decirles es bastante escasa....y tardía.
No soy de cariños ciegos, solo por el hecho de que alguien lleve alguna etiqueta familiar. El cariño se lo gana cada uno en la interrelación personal. De igual forma se pierde, ocasionando un cierto grado de frustración cuanto mas próximo es el parentesco o mas intensa haya sido la relación....
Por eso me dispongo a verlos crecer, como nuevas plantas en plantel vecino, al cual se me permitirá aproximarme, para a su vez ser observado. ¡ Bienvenidos, Hugo y Diego, Diego y Hugo!
viernes, 16 de julio de 2010
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