Erase que se era un gato feroz, de pelo negro y ralo, de ojos fieros, siempre brillantes en la oscuridad, de trato huraño y esquivo.
Cansado estaba de ir detrás de los ratones que siempre se le escondían entre los pajares. No le faltaba comida, pero siempre era la misma. Estaba aburrido de su vida, ansiaba otros horizontes. Su amigo Piolín le procuraba consuelo, le daba sabios consejos acompañados de negras profecías, tales como "donde estarás mejor que aquí" o "no sabes los peligros que vas a correr si te vas"...pero a él no le convencía.
Un día decidió aventurarse y seguir el globo que acababa de escapársele al maldito enano que siempre le tiraba piedras. Anduvo varios días, atravesó por montañas, comió de lo que encontró y de lo que le dieron las buenas gentes. Comprobó que aquella vida, libre, le agradaba, que era capaz de desarrollar otras habilidades, resolver imprevistos, y si obraba con prudencia no corría más riesgos que los previsibles.
Una noche que estaba reflexionando sobre sus últimas experiencias, preguntándose de donde había sacado el ánimo para desafiar al destino, le alcanzó el sueño y en él se le apareció el Mago de los Felinos, que le dijo: "Hijo, tu tenacidad y fe en tus capacidades es lo que te ha permitido llegar hasta aquí. Has cambiado. Desde ahora dejarás de ser Cascarrabias y serás Felicísimo. Te encargarás de cuidar de estas montañas y de alegrar las casas de las gentes". Y cuando despertó, al asomarse al río, vió que se había transformado en un delicioso gato persa. Y colorín colorado.....
jueves, 31 de enero de 2008
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