....pues ya estoy de regreso, en casa. Con todo el regustillo de la ruta y de los senderos; de la lluvia, del verde y de las flores insospechadas; de los espacios increibles, de los barrancos profundos, de las aguas rumorosas y de las piedras milenarias, prerrománicas. De los osos adivinados, en la soledad de su territorio...en fin, un ensueño que no se describir, solo invitar a descubrir como lo he hecho yo.
Este tramo del Camino de Santiago, hoy día caido en desuso pues solo lo recorren 30 personas al año, fue por donde dicen las viejas crónicas pasaban los primeros peregrinos para ir primero a la Catedral de Oviedo a saludar al Señor antes de continuar viaje por el Primitivo hasta Santiago. Las Ermitas que hay a la entrada de La Robla, enfrente de la térmica. La del Buen Suceso, en Puente de Alba; La Colegiata de Arbas del Puerto; La minúscula Capilla de Santa Marina y finalmente la talla románica del Salvador, en la Catedral de Oviedo, aportan datos que asi lo confirman. Es de suponer que dada la dureza de ambos caminos, en especial éste, alguién descubrió que acortaba yendo por Ponferrada y quedó olvidado el del Salvador.
1ª Etapa: León-La Robla, 27Km.
El Albergue de las Carbajalas es una magnífica opción para pasar la primera noche. Estas monjas tienen la amabilidad de invitar a los peregrinos a compartir con ellas la oración de vísperas, con lo que nos aseguramos un descanso físico y espiritual con el que afrontar las próximas y sucesivas etapas.
A 5Km. atravesamos el primer pueblo, Carbajal de la Legua. Es el clásico pueblo alargado, donde la proximidad a León ha hecho que las Urbanizaciones proliferen una al lado de la otra, a lo largo de la carretera. Llegamos sobre las 9 de la mañana y todavía no han abierto los bares, aunque nos dicen que sigamos andando hasta el final del pueblo donde encontraremos uno. Efectivamente, asi es, y podemos dar al cuerpo el primer refuerzo. Queda en nuestra memoria la magnífica hechura de la tortilla de patata que nos sirvieron, junto con un vino local llamado "prieto picudo". Una vez reconfortados retomamos el camino, de fácil seguimiento, teniendo a nuestra izquierda el rio Bernesga, que será nuestro fiel acompañante durante bastantes Kms. Ya no encontraremos ser viviente hasta llegar a Cabanillas, siguiente pueblo, a unos 13 Kms. El Camino discurre entre "corredoiras" verdes, pobladas de pajaros que nos alegran con su piar. Otras veces debemos superar lomas que debemos bajar, para volver a subir y bajar más alla. El tiempo es soleado, lo que hace agradecer la vegetación que nos cubre, pero la cercanía del rio produce humedad, con lo que la sensación térmica es de agobio progresivo. Cuando el cuerpo ya nos estaba empezando a recriminar el que no le dieramos descanso, aparece en un recodo del camino un indicador de "Area de descanso del Peregrino" con unas mesas y bancos de madera y una rumorosa y bienechora fuente de caño generoso. Tambien dispone de un "libro de visitas", donde tenemos el primer dato de la escasez de visitantes que tiene esta ruta....luego confirmado en Cabanillas y en Pola de Gordón.
Una vez aliviados, retomamos el camino y a la media hora llegamos a Cabanillas, siguiente pueblo....desierto, ni gallinas por la calle. Saludamos a un caballo, que nos mira con curiosidad, y que nos lo devuelve con un alegre relincho....y asi hasta llegar a la plaza de la iglesia donde encontramos a un señor leyendo tranquilamente el periódico. No presentamos... solicitamos si hay dónde comer....dónde sellar....nos dice que le sigamos y nos presenta a una familia, ¡béndita familia! que casi sin preguntar como me llamo, nos pone por delante una botella de vino y nos prepara un plato del buen embutido leonés. Y todo eso sentado en un patio, a cubierto de un sol que anticipaba las aguas que nos iban a caer, bien fresquito... Se trataba de los componentes de la Cofradía del Bendito Cristo de Cabanillas, los cuales nos informaron de su lucha por conseguir que les autoricen un albergue, a todas luces necesario, ya que son 18Km los que hay desde Leon, pero parece que las autoridades no estan por la labor....Las verdad es que merecen mas éxito, pues seguro que si la ruta tuviera mejor infraestructura, estaría mas transitada. Nos dicen que para comer debemos ir hasta La Seca, a 3 Kms. Y de ahi a La Robla, para dormir, otros 6 Km. A todo esto nos damos cuenta que estas buenas personas tambien tienen que comer, nos despedimos, y somos despedidos con cariño. Al reemprender la marcha notamos que ya vamos ajustaditos de fuerzas. El calor y las Kms. nos estan haciendo mella. Llegamos a La Seca, donde caen dos claras, sin pestañear. El embutido pasa factura....Son las 4, y un banco de madera nos invita a estirarnos e incluso llegamos a dormitar....A las 5 volvemos a empujar el cuerpo, y al salir a la carretera nos pasan dos chavales en bicicleta seguidos por un vehiculo que para y nos pregunta a donde vamos. Le decimos que a La Robla y nos invita a subir. Ni pensarlo...decimos gracias y subimos. ¡Santi siempre da, cuando hace falta!
Y asi llegamos a La Robla, donde alquilamos una habitación en el Bar Leffe, siguiendo la recomendación de nuestro buen samaritano. A la mesonera la oireis antes que la veais. Es de raza, se esmera en hacernos la mejor comida y a procurarnos un alojamiento digno.
Buena ducha, cena de menu gratificante: guisantes con jamón, pequeñitos y deliciosos; filete de ternera; fruta de postre y te rojo con chorrito de orujo de hierbas "pa calenta" el cuerpo. Y hasta mañana.
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