lunes, 25 de octubre de 2010
OBSERVACIONES AL PASO.
En mi deambular diario por la ciudad que me aloja, observo que hay personas que, de pronto, sacan el móvil y se quedan mirándolo como esperando ver otra presencia lejana, deseando hacerla presente. Se podría decir que es como la estampita antigua a la que nuestras abuelas rezaban, o invocaban, en sus momentos de soledad, sosteniéndola entre sus manos, mirándola con fervor. Lo que me lleva a pensar que, a pesar de las nuevas tecnologías, nuestras conductas interiores no cambian. Todavía el mundo de las emociones y los sentimientos nos domina, somos víctimas de los impulsos primarios que generamos y, como nuestros ancestros, siempre hay un momento de debilidad en el que necesitamos del objeto exterior al que aferrarnos para sobrevivir. Parece que el estudio del cerebro, el desarrollo de sus potencialidades es el camino para lograr un equilibrio emocional que nos permita ser autenticamente humanos racionales.
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Nunca seremos humanos racionales; seguimos anclados a una sociedad que dejó de existir hace millones de años. Nuestros instintos son cazadores-recolectores. El resto es demasiado moderno para nuestra lenta evolución.
ResponderEliminarUn abrazo.
...¡J....r, Juda! No se si seras contrafobico o profobico, pero lo que no puedes ser es tan pesimista...Date una vuelta por el Museo de la Evolución, en Burgos y veras cuanto, aunque lentamente, hemos avanzado desde las cavernas.....no todos claro.
ResponderEliminarAbrazos cavernarios....