Fueron etapas duras, atravesando bosques de helechos, castaños, arroyos, donde mi 75% buscaba su origen y el otro 25% donde desembocar....; algunas excesivamente largas, obligandote a buscar remansos de sombra donde refrescar, propiciando el conocimiento humano, observando y escuchando. Recuerdo una parada en un bar en cuyo interior estaban cuatro parroquianos, todos jugando con los 70. Sus conversaciones, pausadas, a veces maliciosas pero cariñosas, versaban en torno a las noticias del periódico que uno de ellos iba hojeando parsimoniosamente y que , ¡como no! se refererian a los resultados futboleros de hacía dos días. De vez en cuando, una blasfemia,( me cago en D....) remataba una afirmación incontestable. Era seguida por un silencio....no se si de conformidad o de manoletina torera, silencio que era roto por alguna indagación sobre alguien, ausente por enfermedad u otra causa, como forma de descargar el ambiente de malos rollos....
Otro buen encuentro fue con una peregrina inglesa. Iba sola. Venía de Irun. El que ha hecho ese Camino sabe lo duro que es, reservado para gente en buena forma física. Sabía poco español y yo, menos ingles, pero esos pocos fueron suficientes para entedernos y asi saber que hacía dos años que era católica y su peregrinacion estaba motivada por ese hecho. Tambien influian otros avatares sobre los que pude darle mi opinión y espero que ésta le sirviera de ayuda....Como tantas veces pasa en el Camino, las personas se encuentran y muestran su lado mas solidario, intercambian experiencias y conocimientos, se ayudan de forma altruista....Mas adelante se nos sumaron otros peregrinos de forma que una noche formamos una mesa para cenar donde eramos cinco personas, cada una de una nacionalidad diferente y todas hablando entre si.....Para mi son momentos impagables....
Otros regalos del Camino son Mondoñedo, su Catedral y sus edificios singulares como corresponde a la que durante tres siglos fue capital provincial. El viajero que desconoce esa parte de la historia de esta ciudad, queda sorprendido ante tanta monumentalidad.....Particularmente me quedo con una tienda de antiguedades, sita en los soportales enfrente de la Catedral, donde se puede encontrar todo tipo de maquinarias de principios del XIX: de escribir, de relojeria, de retratar, de música...es saltar en el tiempo, disfrutando, ademas, con la afectuosa y descuidada charla que me ofreció su propietario, al que no pude ver por estar reparando alguno de los maravillosos relojes de pared que me rodeaban...
El Monasterio de Santa Maria de Sobrado dos Monxes, es otra joya del Camino, a modo de anticipo de lo que nos espera en Santiago. Data del siglo X, y fue una sede monacal de la Orden del Cister de mucho poder y prestigio, hasta que llego la Desamortización. Hoy dia es la Orden Benedictina la encargada de custodiar y habitar este monasterio. Su iglesia, claustros, cocina (ver foto) es de una arquitectura impactante por estar toda la piedra labrada......Sorprende que no esté más publicitada su existencia, aunque tampoco es tan raro sobre todo después de haber caminado por tantas Rutas Jacobeas y observar el desconocimiento que se tiene de nuestro patrimonio y lo descuidado, sino abandonado, que se encuentra en muchos casos.