Por situar al lector, Chovar es un pueblo de origen morisco, como tantos que conforman el mosaico de esta Comunidad, a 415 mtros., en el Parque natural de la Sierra Espadán y en la comarca del Alto Palancia. Nada mas salir de la población, en cuesta, accedemos al pantano de Ajuez, del siglo XII, árabe por los cuatro costados, hoy día reconstruido pero que todavía han salvado una parte que da fe de sus orígenes.
Sigue la ascensión, a través de bosques de pinos y alcornoques, acompañados de madroños, brezales, helechos y otras especies mediterráneas, vegetación que no nos abandonará a lo largo de todo el recorrido, hasta alcanzar la entrada de la mina de cinabrio. Para llegar aquí hemos rodeado diversas formaciones rocosas, que a modo de centinelas iban jalonando nuestra ascensión. Por las imágenes puede verse que ofrecen paredes ideales para practicar la escalada.
| Pantano de Ajuez |
Estas minas fueron abandonadas al parecer en los años 70 del pasado siglo (jo, como suena de lejano...) pero todavía tiene expuestas alguna vagoneta, que hace las delicias de los niños, (y no tan niños),
los raíles, la entrada superior a la mina (ascensor incluido) y la entrada y salida inferior, por la cual se puede acceder a sus entrañas, provistos de las adecuadas y necesarias linternas, hasta una distancia de 80/100 mts. de la boca, todo lo cual hace que sean visitadas por colegiales y adultos, algunos de los cuales esa aventura le hace recordar sus tiempos de espeleólogo......
los raíles, la entrada superior a la mina (ascensor incluido) y la entrada y salida inferior, por la cual se puede acceder a sus entrañas, provistos de las adecuadas y necesarias linternas, hasta una distancia de 80/100 mts. de la boca, todo lo cual hace que sean visitadas por colegiales y adultos, algunos de los cuales esa aventura le hace recordar sus tiempos de espeleólogo......
Aquí hicimos la primera parada para almorzar y reponer fuerzas. Habíamos recorrido unos 2,5 kms. y ascendido 200 metros. Estábamos a mitad de camino de la cumbre.
De la visita al interior de la mina nos llevamos el susto de un mal paso de uno de los componentes del grupo. Al principio pensamos que era un esguince y que no podría continuar, pero fue evolucionando a mejor quedando en una torcedura. Cabe resaltar el movimiento de solidaridad que surgió, ya que de inmediato salieron geles y cremas traumatológicas diversas, de esos bolsos femeninos que tantos nos asombran a los varones...(¡que llevaran ahí!), gasas, vendas, y manos expertas que lograron reducir o mitigar la inflamación. Finalmente, el afectado, encaro la situación, reanudando la marcha con buen ánimo, pudiendo salir de la mina por sus propios medios.
Afortunadamente el sendero se hizo más abierto, era un cortafuegos, lo que le permitía asentar mejor el pie, y a los demás disfrutar de las amplias panorámicas que se nos iban ofreciendo. En las cercanías, coronada por la antenas y repetidores telefónicos, teníamos el monte Eslinda. Desde la lejanía, nos saludaba el Peñagolosa.
Al cambiar de vertiente, se adivinaban las grúas del Puerto de Castellón y toda la llanada litoral. Solo estábamos a 20 kms. del mar.
Nos quedaba poco para hacer el ultimo esfuerzo, un fortísimo desnivel, nos permitió alcanzar el pozo de nieve que, medio oculto, nos estaba esperando.
Al cambiar de vertiente, se adivinaban las grúas del Puerto de Castellón y toda la llanada litoral. Solo estábamos a 20 kms. del mar.
Nos quedaba poco para hacer el ultimo esfuerzo, un fortísimo desnivel, nos permitió alcanzar el pozo de nieve que, medio oculto, nos estaba esperando.
Estos pozos son característicos a lo largo de todo la Comunidad Valenciana. Aunque su origen se atribuye a los romanos es en los siglos XVIII y principios del XX cuando mas relevancia tienen, ya que es la fuente de obtención de hielo para la conservación de alimentos y fabricación de helados. Recogían las nevadas del invierno y en verano iban sacando el hielo formado para transportarlo al llano.
Desde esa cima, los 5 kms. restantes, hasta el pueblo, es una senda, cuesta abajo, sin más accidente que el propio pantano de Ajuez. Hemos salvado 415 mtros.de desnivel con un ángulo de inclinación elevadísimo. Felizmente llegamos todos. "Tomamos" el bar del pueblo y dimos buena cuenta de los diversos "fondos de armario" que nuestras mochilas atesoraban, complementandolo con algunas cervezas, cafeses y otros nobles apellidos. Mención especial para la malvasía y las rosquillas.....
Otro día os hablaré de las agujetas...uffff
Nota: He tomado prestadas algunas fotografías de un buen amigo, mucho mejor fotografo que yo. Gracias.
Otro día os hablaré de las agujetas...uffff
Nota: He tomado prestadas algunas fotografías de un buen amigo, mucho mejor fotografo que yo. Gracias.
Qué rapidez para hacer la crónica, yo seguramente tardaré algo más, muy buenas las fotos.
ResponderEliminarTambién tengo algunas agujetas...
¡Qué bonita excursión! o, quizás, mejor,...
ResponderEliminar¡incursión en la historia!
Un abrazo.