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lunes, 26 de mayo de 2014

EL VIEJO CAMINO (VI Y ULTIMO)

"He visto cosas que vosotros no creeríais...."  No podía imaginarme que tras las palabras y advertencias de los iniciados en esta ruta se escondía no solo las etapas más duras sino las más bellas, aquellas que solo puedes decir -"aquí me quedo, no me vengáis a buscar....." rindiéndote a la majestuosidad del entorno.

Como anuncié, he realizado los últimos kilómetros que quedaban para finalizar este Viejo Camino de la Montaña. En el momento de redactar estas impresiones, bailan en mi mente los territorios por los que he cruzado tratando de recordar alguno que me haya impactado tanto como este último tramo. Acuden a mi memoria, sobre todo, el Valle de Mena y Ojo Guareña. creo que se me juntan ambos en la retina, dando como resultado el Campo de Santiago.....

Ya, en el inicio del viaje, cuando tomas tu asiento, notas como el ánimo se relaja. Abandonas las tensiones acumuladas, liberas la imaginación y te predispones a aceptar los avatares que la nueva aventura tenga dispuestos. Atrás quedan los días inciertos que precedieron a la despedida de un ser muy querido cuya partida, no por prevista, fue menos triste ante la evidencia de su futura ausencia física.

Este vez tocaba recorrer las comarcas de Omaña y Vallegordo, regadas por los ríos homónimos,  para enlazar con el valle del Boeza, al otro lado de la sierra de Gistredo. Comarcas todas ellas aisladas en la media-alta montaña de León. Los Astures fueron sus habitantes, pero fueron los romanos los que dejaron más patentes sus asentamientos y obras hidráulicas para la explotación de los ríos auríferos que regaban los valles. La carretera que a lo largo de los 27 kms. que separan Pandorado de Fasgar, se asienta sobre una antigua calzada romana. Un rosario de aldeas, minimamente pobladas,- no superan los 50 habitantes -, van jalonando el camino, sin nada que ofrecer al rutero. Solo en Cirujales, reconocían tener un Bar que abría de 12 a 1 del mediodía.
Iglesia del Salvador - La Omañuela

No obstante este aislamiento, donde las espadañas de las iglesias están enmudecidas y solo se las oye, algunas, en verano, las aldeas se ven cuidadas, denotando cierta actividad.
El Castillo - Fortaleza de Benal
 El Castillo, con su castillo de Benal y su Ermita del Cristo, unidos ambos por historias inquisitoriales. Vegarienza, y sus casas de grandes balconadas. Del buen carácter de sus gentes y de su hospitalidad es ejemplo Villaverde de Omaña, donde se franqueó la entrada a la vivienda para que  pudiera comer como cristiano, bien asentado y en mesa y no con el cuerpo forzado y en desequilibrio sobre una mala piedra del camino....

Siguiendo el camino, se pasa Marzán, no sin admirar su austero humilladero. Pronto llega otra aldea, Barrio de la Puente - por el impactante puente romano - que más parece una urbanización dada la calidad aparente de sus casas. Incluso la Ermita de Jesús Nazareno, impone por su grandeza blasonada. Otro ratito y llega Posada de Omaña, de donde parte la romería de la Virgen de la Casa hasta la Ermita de Peñafurada, situada en el collado por donde los peregrinos pasaban al Bierzo por Tremor de Arriba,  una de las variantes de este Viejo Camino.
Vegapugin - Puente romano 
A estas alturas, este relator va notando que entra en reserva, empieza a necesitar llegar a lugar amigo, donde le ofrezcan casa y puchero caliente. Lo siguiente es Vegapujin, con su puente romano y restos de la antigua calzada que anteriormente mencionábamos. Hay un indicador de Bar, pero solo abre en el verano....Por el camino de la izquierda, de tierra, al final de una cuesta, se va abriendo lentamente ante los ojos,  Fasgar.

Llegando.



Fasgar es donde finaliza casi todo: la etapa, el valle Gordo, la carretera... para dar paso al descanso, a la buena acogida, al bienestar dentro de una arquitectura típicamente alto-leonesa, atravesada por un río truchero, y habitada por gentes amables y acogedoras. Un lugar que invita a quedarte y disfrutar de la vista de las cumbres que la rodean, a la sazón todas nevadas,  con alturas superiores a los dos mil metros. Creo que es un acierto que estén construyendo un Hotel.

Fasgar
Rio Gordo


Fasgar - El Tumbaron
Cumbres que será preciso ascender, aunque no coronar, para llegar  al Campo de Santiago, después de pasar por el Collado de Campo donde eres recompensado por el espectáculo de un valle glaciar, anchuroso, verde, atravesado por el río Boeza en sus primeros pasos - antes de transformarse en impetuoso torrente -, rodeado por cumbres nevadas como el Tumbarón, el Catoute, Peña Cefera, las Peñonas, formando un circo y dando contraste al intenso verde del valle y no menos intenso azul del cielo.  El ánimo queda suspendido ante tanta belleza....y solo acierta en desear  quedarse para no perder ni un segundo de contemplación, olvidándose de las huellas de oso vistas en la subida.
Huellas de osos 
Vista del Valle
Vista desde el Collado de Campo


En su muy bien cuidada Ermita de Santiago,  se reunen cada 25 de Julio las gentes de Fasgar y de Colinas para celebrar la derrota del caudillo Almanzor. Por lo que me cuentan,  todo el valle se llena de tiendas de campaña, se encienden hogueras por la noche, se vuelven a relatar viejas historias y confraternizan ambos pueblos, mientras sus viejos e históricos pendones vuelven a ondear, orgullosos.
Ermita de Santiago
Interior Ermita Santiago

Después de un prolongado y merecido descanso, se hace preciso iniciar el descenso hacia Colinas del Campo de Martín Moro Toledano, que así es el nombre completo de esta aldea casi medieval. A ella se llega bajando por una larga (9Kms) senda  pedregosa, muy húmeda, no en balde va paralela al curso del río, el cual  cruza en varios puntos mediante pasarelas de troncos, precarias e incluso diría, en algún caso, arriesgadas, no aptas para épocas de crecida, cosa a tener en cuenta si alguien piensa en realizar este tramo.
Pasarela

Colinas
Sorprende lo cuidada que esta esta aldea, a la salida de la garganta , y más sorprende todavía, y se agradece ¡y como!, que tenga un Bar-Restaurante abierto. Esta calificada como Conjunto Histórico-Artístico y es una delicia pasear por sus calles, es viajar a otras épocas.
Colinas

Una vez satisfechas las necesidades energéticas,  me despido de Colinas pasando por debajo del Arco de la Ermita de Santa Dorotea, puerta de salida de la aldea,  rumbo a Igueña.  Es un "pequeño" paseo de siete kilómetros, por senda ancha y cuesta abajo, a través de bosques de castaños, abedules y demás abundante vegetación que ameniza el transito de un cuerpo ya cansado y demandando reposo. Igueña recibe al viajero con una bonita plaza  ajardinada, a orillas del Boeza que la atraviesa, donde un Bar, abierto,  le ofrece recuperar fuerzas antes de localizar sitio donde cenar y dormir.

De Igueña solo se puede salir por pies....no existe ningún medio de locomocion, ni taxis. 

El resto hasta Ponferrada es una sucesión de pequeñas aldeas, de las que cabe mencionar  Labaniego con la construcción típica del Bierzo, la Iglesia de Santiago del siglo XVII y sus monumentales acebuches protectores. Dada la longitud de esta etapa, es un buen sitio para finalizarla y descansar, desdoblándola hasta Congosto al día siguiente, para terminar en Ponferrada.

He acabado este Viejo Camino. Lo empecé sin pensar que lo iba a terminar, lleno de curiosidad por lo que me iba a encontrar, recelando de los animosos comentarios que  me fueron hechos por Marta y Adolfo en Cádiz. Ya se sabe que no puedes creerte todo lo que te cuentan....Pues bien, fueron muy modestos comparados con la realidad de lo visto y vivido. Me ayudó a decidirme la lectura del libro del Profesor José Fernández Arenas, "El Viejo Camino de Santiago". Para mi ha sido una aventura donde nunca me he encontrado solo, a pesar de lo poco transitada que está esta ruta. Siempre he encontrado una mano amiga que me ha dado acogida, conversación y orientación cuando la he necesitado. El entorno, siempre cambiante, no permite sentirte aislado, obligando a fijarte en todos los detalles y agentes que van dando forma al variopinto paisaje que vas cruzando. No en balde atraviesas una de las zonas mas deprimidas del país, y a pesar de todo muestra el carácter recio de las gentes de la montaña, acostumbradas a sobrevivir.

Este relato termina aquí. He pretendido dar a conocer mis impresiones, intentando trasladarlas al lector. Si con ello consigo que este Camino Jacobeo sea conocido, frecuentado y disfrutado, me daré por satisfecho.
"He visto cosas......"



(Ver anteriores I, II, III, IV y V)

Tambien es recomendable ver http://rsas0010.blogspot.com







2 comentarios:

  1. Me ha encantado tu relato, te paso el nuestro:
    http://rsas0010.blogspot.com.es/2014/04/del-castillo-de-omana-barrio-de-la.html

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  2. Hola! He llegado a tu blog buscando información por internet sobre el "camino Olvidado o camino de la Montaña" Y por lo que he visto en tu blog, estoy segura de que algún día lo haré. Lo que más me llama la atención de este camino es que realmente parece olvidado, por lo tanto, supongo que masificación cero. Sólo he hecho un camino de Santiago en mi vida, el Primitivo, pero me he quedado con ganas de más. Hablabas en alguna entrada de un libro sobre el Camino Olvidado, pero no hay guias oficiales y la información en internet sobre este camino es escasa. Seguiré recogiendo información sobre él y cuando llegue el momento... lo caminaré! Te paso el enlace del humilde bloguito que tenemos mi pareja y yo, por si le quieres echar un vistazo. Es sobre todo de fotos de rutas que hemos hecho y algún comentario.
    http://travesiainterminable.blogspot.com.es/
    Saludos! y enhorabuena por tu redacción!

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