3era. etapa: Villamanin-Pto.Pajares-Llanos de Soberón-Puente Fierros-Campomames. 30Km.
Asomados a la ventana, un nuevo día nos saluda con las montañas puntilleadas de blancas sábanas, solo manchadas, aqui y allá, con algún manchurrón de azul y algún que otro amarillo de un incipiente sol que no se si debo de considerarlo como una esperanza de buen día...o ¡vete a saber, Dios dirá!
Recojo y acondiciono todas mis cosas en mi muy querida y amada mochila, (no nos separamos en todo el día, es mi novia) bajamos al comedor y nos hacemos servir el consabido cafelito, sin el que no somos nadie.
Salimos al exterior y comprobamos que hasta el Puerto nos queda 11 Km de carretera, moderadamente transitada por camiones sobre todo. Pues vale, adelante que cuanto antes empecemos antes terminamos. La verdad es que el paseo resulta hasta agradable, pues el panorama que nos rodea es de altas y picudas montañas, con una densa vegetación y siempre a nuestra izquierda el rumoroso compañero rio. Paralela a la carretera está la linea ferroviaria que une Gijon con la meseta, protegida en muchos tramos de nieves y caidas de piedras por unos largos túneles artificiales. Pasamos por Villanueva de la Tercia y admiramos su Iglesia porchada. No vemos a nadie, a nuestro alrededor solo naturaleza y soledad y una tranquilidad que solo es rota por el paso estruendoso de los camiones.
Llegamos a Busdongo. Lo primero que vemos es la estación del FF.CC., cerrada. Enfrente un Bar abierto, de nombre El Maragato. Desde la otra acera que estamos, lo vemos pequeño y oscuro y no nos produce buenas vibraciones. Lo descartamos, pues vemos que más arriba hay otros letreros. Seguimos andando, pasamos por una panadería donde anuncian "suspiros"..... Al llegar a los letreros vemos que uno tras otro, hasta tres, están todos cerrados. Por un momento pienso en retroceder, pero veo que más adelante a unos 100 mts. hay dos personas hablando y lo que parece ser el núcleo del pueblo. Allí seguro que tienen dónde tomar algo, pienso...... Nos saludamos, pregunto dónde y me contestan muy serviciales, "al lado de la estación tiene tres o cuatro, en el pueblo no hay nada". Y con mucha seriedad les contesté "ni un paso atrás", despidiéndome con una sonrisa y dejándolos sorprendidos.
Delante de mi volví a tener la cinta negra de la carretera, pero esta vez estaba inclinada hacia arriba, otra vez estaba sólo, con el recuerdo del café de primera hora, y con la duda de si encontraría algo abierto al llegar a la Colegiata o al Puerto. El dia se propuso darme una alegría y optó por lucir el sol sin apreturas, lo que daba otro color a las cosas. La pendiente se dejaba notar; al salir de una curva apareció a 500 mtros. el perfil imponente de la Colegiata de Arbas del Puerto. Tubo funciones de Hospital de Peregrinos en algún momento de su historia. Hoy está cerrada, en rehabilitación y parece que solo en los meses de Julio/Agosto hay una persona que la enseña. No puedo menos que pensar en las calamidades que tuvieron que pasar nuestros ancestros, en su afán por llegar a Santiago. A la fuerza le tenían que perdonar los pecados al campeón que llegaba....
Hacia fresquito a esas alturas, por lo que no me demoré demasiado. Bebí agua de un fuente que hay al lado de un moderno Mesón, cerrado desde hace cuatro años y volví al curro diario....Al cabo de unos 3Km. llegaba al Puerto y, ¡menos mal! ahi si que estaba abierta, la Venta Casimiro, "Manazas" para los amigos...Antes me acerqué al mirador del antiguo Parador, en desuso desde hace 25 años. ¡Qué vistas más impresionantes! Toda la cordillera Cantábrica delante de mi, y a mis pies, la profundidad del valle. Se me olvidó el cansacio y la debilidad....Los picos estaban algo nevados, pero toda la panorámica era verde...Las nubes sobrevolaban las montañas y alrededor, silencio, el silencio de la naturaleza que esta en paz consigo misma.....
Regresé a la Venta, donde la señora que me atendió, me informó que nunca cerraban y que ese era un sitio varias veces centenario, dónde siempre habían parado los arrieros en su trasiego entre la costa y la meseta. Me lo imaginé en invierno, caminando....un auténtico oasis en medio de la nada...helada. Me quede con ganas de saborear la comida del lugar, pero ellos mismos me dijeron que tenía un largo trecho hasta llegar a Puente Fierros, unos 15Km. ladeando por montaña, para evitar bajar por la carretera y sus peligros. De manera que terminé el bocata, y me dispuse a atacar otra versión del camino. Eran las 12,30 del mediodía.
A 200 mts de la Venta, al lado de una señal de trafico que indica "pendiente del 17%" y enfrente de un carril de frenada, aparece la primera señal estelada marcando la senda que no abandonaría en las siguientes 4 horas.
Cuando me asomé al Mirador, una de las cosas que me sorprendieron fué ver, al fondo del valle, el trazado de una via ferrea y su túnel correspondiente. Parecían de juguete. Poco me imaginaba que en poco tiempo iba a pasar por encima...El Camino nos hacia descender desde los 1378mts.del Puerto de Pajares, hasta el el fondo del valle, por donde discurría el río Pajares...¡una caida de no menos de mil metros! para despúes volver a subir ladeando hasta los Llanos de Soberón, y volver a bajar hasta entroncar con la nacional en Puento Fierros. La senda, magnificamente señalizada, cuidada en aquellos tramos donde mas embarrada pudiera quedar, con desagues para que no se acumule el agua....y sin perder su naturalidad. Verde por todas partes, agua por doquier en forma de arroyos, fuentes, cascadas, en fin, para uno que viene de los secanos, eso era una maravilla. El primer pueblín que cruzas es San Miguel del Rio, solo para descansar en la plaza de la iglesia, al pie de un fresno. No hay más. El siguiente núcleo es Sta Marina. También para descansar y dejarnos sorprender por la arquitectura de una casa, "El Teixo", que parece sacada de un cuento, pero que es justo el sitio ideal para descansar y beber un poco de agua. Nos indicó la señora de la casa, que en lugar de seguir por el camino fueramos por los "pradiños", abriendo y cerrando cancelas, y asi nos evitabamos unas fuertes subidas y algún km. No se si sería cierto, pero desde Santa Marina a los Llanos unos 4Km.si que los hice, ladeando por una senda minúscula y ya me empezaba a resentir....
Cuando llegué a los Llanos de Soberon, me encontré con un pueblo de montaña, sin nada donde descansar....menos mal que me atendió un señor que al saber desde donde venía y a donde iba, me invitó a su casa y alli me dió su receta para que me recuperara: cocacola con vino, ¡calimocho!...No se si es verdad o no, pero a mi me resultó en aquellos momentos. Me ofreció comer, pero rechacé por considerarlo excesivo, aunque eran las 3 y no hubiera quedado mal. Me quedaban por delante 4Km. de carreterita hasta Puente Fierros y despues 5 hasta Campomames. De manera que me despedí, agradeciéndole la amabilidad y me volví a poner en marcha. Suerte que este tramo era todo de bajada, pero aún así estaba rozando los mínimos....Santi debió de comprenderlo he hizo que me encontrara con un furgón de reparto de fruta parado. Al tiempo que me informaba de cuánto quedaba para llegar al pueblo, me ofreció dos plátanos....sólo cogí uno, ¡pero que bueno me supo!...Y por fin llegue a Puente Fierros. Aqui comeré y descansaré, pensé. Era un pueblo del oeste, solitario, con dos señoras dormitando en una mecedora a la puerta de su casa, que me informaron que las dos fondas que tenían estaban cerradas desde hacia años. No habia nada hasta Campomames, a 5 Kms. Los palos del sombrajo se me cayeron. Si señor, uno puede sentirse débil, muy débil...pedi ayuda, ayuda interior...; no caminaba,daba pasitos; pensaba "da igual si no llego a las 5 llegaré a las 6, ya me repondré". Y una vez más Santi me echó un capotazo: a mi lado paró un todoterreno, invitándome a subir. No me lo pensé dos veces. Luego supe que el conductor me habia visto en Llanos y cuando me marché había hablado con mi benefactor. Bien, quedan buenas personas en el mundo, si no esto se habría acabado hace tiempo.
No he dicho que el momento de debilidad fue más acusado porque desde Pajares, una ampollita me estaba diciendo "cuidame" y yo le decía "espérate". Ese es un diálogo en el que siempre gana ella, te quita las fuerzas. Y no es una escusa.
Por fin llegamos a Campomames, conseguí lugar donde asearme dormir y cenar. Y también localicé Dispensario para mi ampollita. Quedó nueva.
Campomames es el típico pueblo que existe para dar cobertura al tránsito de camiones por lo que tiene poco que ofrecer. Aunque a mi me dió la vida. ¡Jo, qué día más largo!